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Lago Tiberíades
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1982-2007
                Benito Martínez Escolar 

                          
 
            Hermano Mayor de Honor de Nuestro Padre Jesús Resucitado.

           Inolvidable en el Domingo de Pascua, inolvidable en la Semana Santa de Cartagena.

                                                                                                                           © Lagotiberiades.com


     Como algunos de vosotros sabréis, humildemente presumo de ser una contadora de historias, me gusta hablar, transmitir a través del lenguaje lo que percibo a mi alrededor pero me gusta más hacerlo de manera escrita puesto que de ésta manera las cosas que cuento, en general sobre personajes y temas cartageneros, Cartagena siempre está presente en lo que escribo, pueden llegar a un número de personas mayor. Bueno pues, en aras de está vocación literaria que tiene algo de antiguo trovador o de no menos antiguo pregonero, que me ha dado ocasión de conocer y tratar a algunos de los cartagener@s más interesantes de la última década, quiero hoy recordar a un hombre activo, inteligente y sumamente discreto, tanto que a pesar sus cuarenta años en la Junta Directiva de nuestra Cofradía, a pesar de haber regido los destinos de ésta durante quince, ha sabido mantenerse siempre en un elegante segundo plano, se trata claro, y quiero hablar hoy de él por la fuerte impresión que me produjo su sabiduría, su saber estar, su actitud de servicio, su amabilidad y esa suma discreción de la que hablaba y que se podría confundir fácilmente con timidez. 

     Hablo naturalmente del que fuera hasta el pasado año Hermano Mayor, recientemente nombrado en un Cabildo General Extraordinario, en reconocimiento a sus muchos méritos, Hermano Mayor de Honor, Benito Martínez Escolar y una frase resume su labor, es del Cronista Oficial del Resucitado, Rogelio Abad, acaso no sea original pero el titular de su artículo sobre nuestro personaje nos lo define a la perfección: “Una vida por la Cofradía blanca”.

     Fue hacia 1.946, en mayo hará sesenta y un años que Benito Martínez Escolar entró a formar parte de la recién formada Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado y lo hizo precisamente en la Agrupación Titular, mucho había que trabajar en aquellos años para conseguir que la Cofradía llegase, corrían los tiempos difíciles de la larga posguerra española, a la altura de las otras agrupaciones, ese año de 1.946, como todos recordáis efectuó su primera salida, unos meses antes del ingreso de Benito, la imagen de la Virgen del Amor Hermoso, recién surgida de la gubia de Juan González Moreno, que tantos y tan encendidos amores despierta en nuestra ciudad. Acompañaba la Virgen al Cristo Resucitado Titular, del mismo autor, eran los dos únicos tercios que desfilaban en aquel entonces y por una u otra causa ambos estuvieron en su momento envueltos en polémica.

     En 1.947, en la siguiente Semana Santa se creó la “Aparición a María Magdalena”, en 1.949 desfiló por primera vez el tercio de Soldados Romanos, aunque había sido creado en 1.946; en 1.956 “La Aparición a los discípulos de Emaús”, en 1.963 la “Aparición a Santo Tomás”, la procesión del Domingo de Resurrección, cada vez más, iba aproximándose a lo que es hoy.

     Volviendo a Benito, nuestro personaje inolvidable, recordar que, tras ocupar los cargos de secretario y vicepresidente, en 1.966 fue nombrado presidente de la Agrupación del Cristo Resucitado, cargo en el que se mantuvo hasta 1.988 y desde 1.967 hasta 1.980 fue Secretario General de la Cofradía.

 
     En 1.982, desde la Directiva del Titular, cuya presidencia ostentaba Benito Martínez Escolar y de la que formaban parte un nutrido grupo de cofrades cuyos nombres, por méritos propios merecen, no ya el pequeño homenaje de figurar en ésta página sino que están inscritos no sólo en los anales de la Cofradía del Resucitado sino en la Historia de los Desfiles Pasionales Cartageneros, se fundó la Agrupación del Santo Ángel de la Cruz Triunfante, me cuesta verdadero esfuerzo no mencionarlos, pero sería un alarde innecesario de erudición y me obligaría a extenderme más de lo conveniente, así que volvamos a nuestro personaje que no es otro que el hermano Benito.
 
 
     Me consta que Martínez Escolar, como Hermano Mayor que fue y ahora ya Hermano Mayor de Honor, no hace distinción alguna entre las agrupaciones del Resucitado, todas son igualmente queridas por él, cada una de ellas cuenta con una significación especial, pero puedo contaros como hace unos años durante una entrevista pude advertir como se le iluminaban los ojos al preguntarle por los niños del Ángel, parecía que era el abuelo de todos ellos, y es cierto que, como me comentó, es una gozada ver, tras la seriedad del desfile, en el que se comportan con toda la responsabilidad de adultos, al llegar a la iglesia y quitarse el capuz, como recuperan, en una explosión de alegría, su infancia y vuelven a los juegos y a las travesuras infantiles.

     Hace ya veinticinco años, en 1.982, siendo Hermano Mayor D. Ángel Lorente Gallurt, se formó una Junta Gestora para crear la Agrupación del "Lago Tiberíades" de la que formaron parte además de Benito, en cuya oficina de la calle Víctor Pradera se celebró la primera reunión de la Junta Gestora: José Martínez, Ginés Noguera, José Cánovas y Juan José Martínez Navarro, todos ellos fueron nombrados, como bien sabéis, hermanos fundadores.

     También se creó en éste año la “Agrupación del Sepulcro Vacío“. Con la incorporación de la de San Juan, procedente de la procesión del Viernes de Dolores, en 1.983, el Domingo de Resurrección quedó prácticamente tal como lo conocemos hoy.

     Precisamente en 1.983 Benito es nombrado Primer Mayordomo, cargo en el que permanecería hasta 1.991 en que es elegido Hermano Mayor. Corría el año 1.992 cuando, dentro de su colaboración en la Junta de Cofradías, participó en la concesión de una parcela de 4000 m2 situada entre las calles Grecia y Mahón, para la edificación de los almacenes de las cofradías de Semana Santa y dentro de la Cofradía del Resucitado en la construcción de doce habitaciones, una para cada una de las agrupaciones que componen la Cofradía, según cuenta el mayordomo- cronista Rogelio Abad.

     En el año 1.993 se celebró el Cincuentenario de la creación de la Cofradía del Resucitado Benito Martínez Escolar dirigió el libro conmemorativo, así como los actos que se celebraron con motivo de éste evento, destacando la salida a la calle del Cristo Resucitado de Juan González Moreno que en 1.949, ante la polémica de la que más arriba hablábamos, había sido sustituido por el Cristo Resucitado de Federico Collaut Valera, la devoción hacía la primitiva imagen fue acrecentándose cada vez más y cada vez más se afianzaba la idea de que había que sacarlo nuevamente a la calle, pero esto es algo que se realizaría unos años después.

     En el año 1.994 la Junta de Cofradías decide impulsar la tradición de las cruces de mayo, una costumbre popular pérdida en Cartagena, Benito como Hermano Mayor hace suyo éste proyecto dentro de la Cofradía del Resucitado, aunque ante el inmenso trabajo que ello supone para una Cofradía como la nuestra. en la actualidad, ésta hermandad ya no las organiza.

     Por una concesión del Obispado consiguió la Capilla de los Catalanes de la iglesia de Santa María de Gracia, la Cofradía realizó la restauración de esa capilla que se inauguró en mayo de 1.995. Estaba completamente abandonada, recuerda Benito: “no teníamos dinero en esos momentos, cancelamos una hipoteca que suscribimos para el local social y pedimos una hipoteca nueva para hacer la Capilla” en ella se rinde culto durante todo el año al Titular, la Virgen del Amor Hermoso y el San Juan.

     En año el año 1.996 se estableció definitivamente la salida en la procesión del Cristo Resucitado Titular y el encuentro, en la puerta de Santa María, del Cristo de González Moreno con la Virgen del Amor Hermoso, en éste encuentro, los portapasos de ambos tronos los bailan con gran entusiasmo, hay que pensar que el sacrifico que supone el portar un trono tiene, el Domingo de Resurrección, un inconveniente añadido, el sol que normalmente luce glorioso, valga la redundancia, en el Domingo de Gloria; el Cristo, que es el primero en salir, es lógicamente el primero en llegar a la iglesia, como decía, a los portapasos, cansados por el trayecto, no les importa esperar, es algo que ha calado hondo y que ¡qué duda cabe! contribuye a dar más emotividad a la recogida de la procesión.
 


     Si hay algo de lo que Benito Martínez Escolar se siente satisfecho, como Hermano Mayor, es de la creación de nuestro Resurrexit (año 2000), una celebración litúrgica que, desde el primer momento, tuvo mucha aceptación y hoy, apenas siete años después, se cuenta entre los más importantes actos previos a la Semana Santa, el Miserere Marrajo y la Salve Grande California, situándose a su altura. “La Coronación de la Virgen se celebró una vez pero el Resurrexit es algo que permanecerá a lo largo de los años”, manifiesta.

     Por el mismo motivo de su permanencia en el tiempo se siente particularmente satisfecho con la creación del Cabildo de las Monas que se celebra en la tarde del Viernes Santo en los almacenes de la Cofradía, un acto de confraternidad donde se entregan nombramientos y distinciones, es precisamente en el Cabildo de éste año, que coincide con el día 6 de abril, donde se le entregará el nombramiento de Hermano Mayor de Honor.

      El Aula "Francisco Sarabia Albaladejo" fue creada asimismo durante los años de Martínez Escolar en el cargo de Hermano Mayor, en memoria del gran cofrade blanco, es en éste Aula donde se celebran, como sabéis, todos los plenos de mesa

     También en los primeros años del milenio se creó la ceremonia de la vestida de la Virgen, antes se hacía en un acto íntimo, ahora se realiza en un acto más abierto, a él acuden las señoras quienes con gran reverencia gustan vivir esos momentos, de disfrutar de la Madre en esa intimidad. Y, como mujer, no me olvido de algo que, acaso, carezca de importancia, pero no hay que olvidar que esas pequeñas cosas sin importancia son como la guinda en una tarta, en éstos últimos años las damas que acompañan a la Virgen en su salida triunfal por las calles de Cartagena han adoptado el uso de la mantilla blanca, como símbolo de alegría.

     Los últimos seis o siete años del mandato de Benito han sido los de las restauraciones, algo especialmente necesario en una cofradía que desfila a pleno sol, tanto por los estragos que éste provoca como porque con la luz natural es muy difícil disimular cualquier imperfección que puedan adolecer las tallas, comenzaron éstas con la restauración del grupo de “Los discípulos de Emaús”.

     En el año 2.001-2.002 se realizó la restauración de la Virgen del Amor Hermoso, que fue sufragada por un donante anónimo, recuerdo especialmente ésta porque en conversaciones que mantuve en años anteriores a que se llevara a cabo, Benito me expresaba su preocupación y sus dudas al respecto, tenía muy claro que era necesaria, pero a la vez temida por el Hermano Mayor, la morena tez de María del Amor Hermoso es una particularidad más de su belleza serena y una policromía desacertada podría resultar muy perjudicial, era una responsabilidad muy grande, todos los cartageneros buscamos ese rostro que nos enamora, a él dirigimos los últimos piropos y la Salve más sentida, acaso por ser la última. Benito, cuyo expresión se dulcifica y cuya voz cambia de matiz al hablar de la Virgen del Amor Hermoso, reconoce su debilidad por ésta imagen, debilidad que cree y espera compartir con el resto de los cofrades blancos, se manifiesta muy feliz al ver el reconocimiento de las demás cofradías de Semana Santa y del pueblo de Cartagena en general, precisamente por todo el peso de la responsabilidad de llevar a cabo ésa restauración había que hilar fino, finalmente optó por el restaurador murciano Javier Bernal Casanova y ahí están los resultados.

     En ésta línea a lo largo de los últimos seis o siete se han restaurado todas las imágenes de la Cofradía del Resucitado, la última ha sido precisamente nuestro “Lago Tiberíades”, grupo que, os recuerdo, se puede admirar hasta el día 26 de marzo en el Palacio Viuda de Molina. Con ella se cumple otro reto que el hermano Benito me comunicó y era que cuando abandonara el cargo de Hermano Mayor quería dejar toda la imaginería saneada y puesta en valor.

     El 19 de Octubre de 2.003 tuvo lugar la Coronación Canónica de la Virgen del Amor Hermoso, una ilusión muy grande que nuestro Hermano Mayor llevó a cabo con todo el éxito que el evento requería, desde el momento en que se inició, con la búsqueda del orfebre y la cuestación, hasta llegar al pregón y la elección del pregonero, culminando con el momento de ver a nuestra querida Madre Coronada. Posteriormente, se encargó de la edición del libro conmemorativo del acontecimiento. 

     En mayo de 2.006 tras quince años como Hermano Mayor, considerando que debía dejar entrar savia nueva, con ilusiones renovadas, Benito Martínez Escolar dimite, lo hace pensando que deja la Cofradía en las mejores condiciones y en unos momentos en los que cuenta con el beneplácito y el consenso de todos, el hacerlo en éstas condiciones y hacerlo por una decisión personal, piensa, que es lo más bonito que le puede pasar a un dirigente. En el que fue su puesto queda Tomás Martínez Pagán, cuya valía es de sobra conocida y con quién Benito Martínez Escolar está dispuesto a colaborar siempre que sea requerido.

     Y hasta aquí la breve semblanza de un hombre bueno, trabajador y discreto donde los haya, con ese saber estar que lo hace casi invisible, consiguiendo siempre que su Cofradía sea la auténtica protagonista, uno de esos hombres que han engrandecido la Semana Santa de Cartagena, en éste caso particular la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado en, para y con la que ha crecido y se ha desarrollado, un Hermano Mayor inolvidable de cuyos trabajos y logros sólo hemos dejado ver una pequeña parte, bien es cierto que no todo lo ha hecho él, algo en lo que modestamente hace hincapié, pero, nos consta que, en muchas ocasiones, ideas y planteamientos surgieron de él, en otras facilitó y contribuyó a que las ideas que otros planteaban llegaran a buen puerto teniendo, como diría nuestro amigo José del Pino: “buena mar y buena singladura”.

          FL&CF
         Marzo 2007

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